jueves, 23 de marzo de 2017

Natalia


A Natalia, Daniela, Alexander
y Daniel Marchán.
De mi infancia lo más preciado es el cuatro que me obsequió mi padre en mi cumpleaños número nueve. Lo conservo aunque solo un tamunangue recuerdo tocar. Las notas se fueron cuando llegó MTV con los deseos de pertenecer y la obligación de usar piercing en el ombligo. Casi diez años después dejé el pequeño instrumento porque no me ayudaba a ser popular, entonces comencé la guitarra. Ambas teníamos caderas de mujer.



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