viernes, 5 de mayo de 2017

Solo tú


Solo tú, (re)conoces

los dibujos que lleva mi piel

                                             un lunar


                                             dos lunares


                                             tres lunares

planetas en mi cuello

olas en mis cabellos


En tu espejo de papel

me veo como ves

                            me enamoro de mí

                            me enamoro de ti

                            de ese universo en mi pecho

                            de esa luz que encontraste en mi cuerpo.

jueves, 4 de mayo de 2017

Bitácora (cruz en mayo)

03 de mayo de 2017
Altamira - Vzla.


Trato de ahogar las detonaciones con las Spice Girls de fondo. Ya esta mañana me quebré por escuchar veinte minutos de noticias nacionales. Llegué a la conclusión de que no es difícil ser abogado en este país porque roban y se divorcian todos los días; lo difícil es tener alma de jurista con toda esta situación.

Nombrar lo intangible nunca ha sido fácil. Decir Justicia no hace justicia, decir Libertad no libera. Decir Ley no da legalidad, como decir voto no da Democracia.

Hace una semana perdí un poema. Trato de rescatarlo, era sobre mi madre. Reescribo y comienzo a tararear mi canción pero hay gritos en la calle que me hacen correr al balcón. Sentí el eco en las paredes del edificio. La gente corría de un lado a otro. Un sexteto de chicos exhibía trofeos de guerra producto de una refriega cuadras abajo; un fusil, un escudo anti motín y la puerta de una tanqueta. Un pequeño festín.

Vuelvo a lo mío. Dejo la música a un lado porque la sinfonía disonante en la calle es demasiada. Trato de concentrarme, de seguir. Escribo un verso y los gritos vuelven como ola repentina, y yo como pez asfixiado vuelvo al balcón.

Veo neblina. Veo un casco azul entrando a mi edificio. Recuerdo al chico de Protección Civil en el 2014 que entró a mi apartamento y me dijo «no veas noticias», a lo que respondí «no las veo, están fueran de mi ventana».

Fui a planta baja. Una cantidad suficiente de personas llenaba el patio central. Estaban temblando, tosiendo, llorando desconcertados. La mayoría rondaba los veinte. Los vi escondidos y desmayados en el piso mientras sonaban detonaciones. Nunca había visto a los ojos a alguien temiendo por su vida. Nunca había visto a tantas personas escondidas para salvarse. Vi a un chico que sostenían contra la pared con un ataque de ansiedad. Vi heridas y suturas. Cascos, escudos, máscaras anti gas. Afuera la guardia lanzaba gases que entraban y los pisos más altos y los más bajos estaban ahogados.

La vista me comenzó a picar y subí a mi apartamento. Hurgué un rato en internet intentado saber qué ocurría en la calle. Bajé por segunda vez, ahora con un pañuelo para cubrir mi nariz y con dos litros de agua para repartir. Los vi calmados y en silencio. La crisis hace salir a la humanidad.

Hay dos chicos identificados como paramédicos. Me impresiona su temple, la forma de decir «no necesito nada, pero si tienes guantes o gasas, está bien». Veo su delgadez, su juventud. Me pregunto cuántos años tendrán. Me pregunto a cuántas personas habrán salvado hoy.

El helicóptero no se iba. La guardia estuvo siempre a dos pasos de la entrada. Nadie podía salir o entrar porque abrir esa puerta sería desatar un infierno. El acoso al edificio duró unos cuarenta minutos y poco a poco se fue alejando el arsenal.

Todos hicimos lo que pudimos para ayudar. Cuando ves algo así es imposible que no te muevas.

Volví a mi apartamento a resistir. Desde mi habitación respondí los mensajes que preguntaban si estaba bien.

Estoy bien, estoy en mi trinchera. Voy por un té para dormir.

miércoles, 3 de mayo de 2017

En la cuadra

(Katherine Gomes)
Fue uno de esos días donde había perdido la paciencia en mí y el interés en la humanidad. Me encontraba en mi escritorio leyendo poemas como mantras cuando escuché un ruido proveniente de afuera. Eran casi las once de la mañana. Me levanté a mirar por la ventana. Lo que vi no me sorprendió. La vecina estaba nuevamente haciendo de las suyas. Esta vez, al parecer se había transformado en lo que el exceso de religión reclamaba para sí. Gritos y ropa volaban con el viento. Su hijo cayó de rodillas a sus pies.

martes, 25 de abril de 2017

Personaje anónimo (autor: Paola Hernández)

«A mí la poesía / me viene de mi madre»
«Y me queda mi padre / en su hueso de escribano»
Rafael Castillo Zapata.




El arte me viene de mi padre

Que con tanto ahínco insistía en libros, óleos y ajedrez

Creciendo bajo una cámara sin ser famosa

Con mi boa de plumas y mi afirmación de diva

De mi padre me viene Abba, Cindy Lauper y la literatura

La figura vacía y la ausencia de un hombre

Tomates verdes fritos y la homosexualidad latente

martes, 18 de abril de 2017

4:54 am

Quiero gritar

pero algo en mí

lo hace en silencio.

domingo, 16 de abril de 2017

A Lacan




En mí

habita

            la        voz


No la que imagino

No la que puedo nombrar.

sábado, 1 de abril de 2017

01 de abril

Si me quedo en este tiempo,

digo paz, digo tú

Lleno las fisuras de la madera

guardo alimentos para la redención.

© avioletadamente
Maira Gall